Neko

Descafeinada
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Descafeinada

jueves, enero 18, 2007


Hacía una vez, de muchas, que dejé mi blog de lado. En general, me ha dado “lata” escribir durante mis vacaciones. Y durante mi año escolar, ni hablar.

Hoy he decidido cambiar mi falta de andar. Además, me sirve como ejercicio para no olvidar lo aprendido en expresión escrita (God save Alfredo Sepúlveda!).

Aunque, admito haber dudado con aquél punto luego del paréntesis. Menos mal que siempre hay alguien que llega al rescate. Gracias Carlitos (www.fotolog.com/_faithless) por aclarar mi duda.

Por esa duda y otras más, que asumo que surgirán, he decidido volver a teclear. Al fin y al cabo, con esto sólo puedo ganar. ¿No?








Imagen: http://www.campaign-for-learning.org.uk/images/flw05/Graphics/book.jpg

viernes, septiembre 29, 2006

Lo de clases.-

En clases de expresión escrita debíamos cambiar las palabras a este trozo de Rayuela (Julio Cortázar)


Original:

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los urgarios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfenulios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los estrayuxtaba y paramovia, de pronto eran el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en un sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niomalas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.


Mi versión:

Apenas él le inquietaba el pensamiento, a ella se le agolpaba el corazón y caían en ofensas, en salvajes desprecios, en peleas exasperantes. Cada vez que él procuraba arreglar los errores, se enredaba en un sollozo quejumbroso y tenía que dormir de cara a la pared, sintiendo cómo poco a poco el pecho se apretaba, se iba comprimiendo, aletargando, hasta quedar tendido como el borracho del pueblo al que se le han dejado caer unas copas de más. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se acariciaba los pechos, consintiendo en que él aproximara suavemente sus labios. Apenas se miraban, algo como una fuerza los acercaba, los unía y fusionaba, de pronto eran los gritos, las risas incesantes de las criaturas, el llanto sofocante del bebé, los trotes de los infantes en una carrera inconclusa. ¡Jorge! ¡Jorge! Trepados en la cabecera de la cama, se sentían susurrar, blancos y estáticos. Temblaba el catre, se vencían los temores, y todo se solucionaba en un profundo sueño, en ángeles de blancas sedas, en caricias casi crueles que lo llevaban hasta el límite de la locura.

2:30 AM. (Re escrito)

Me desperté en la madrugada por culpa de aquellos pasos que se escuchan en la calle. Pasos de mujeres, de sombras en la noche, que huyen cuando la luz del sol comienza a acariciar su piel. Curioso, me acerqué sigilosamente a la ventana de mi habitación en busca del causante de mi desvelo. Esa fue la primera vez que la vi.

Era una noche de verano. Se encontraba apoyada en un auto blanco mientras conversaba con el conductor. Jugaba con su largo cabello y secaba, de manera continua, las gotas de sudor de su amplio escote.

Ella no parecía ser como las demás. Se notaba más calmada, más sutil. Estaba seguro que todo debía ser un sueño, o más bien una pesadilla. Era demasiado perfecta como para trabajar en aquel oficio. Sus movimientos suaves de cadera me atraían. Parecía como si estuviese bailando para mí, deseando ser mía.

De pronto, me observó de reojo. Mi mente colapsó y solo atiné a esconderme tras la cortina. Escuché el auto acelerar. Se habían ido. Fui a la cocina por un vaso de agua. Lo bebí y volví a mi habitación. Di vueltas sin sentido por al menos una hora, preguntándome quien era esa mujer y si la volvería a ver. Me senté en mi cama observando el reloj que se encontraba sobre mi mesa de noche. Eran las 2:30 AM. Intenté esperarla despierto, pero me fue imposible.

Más tarde, mi sueño volvió a ser interrumpido. Esta vez eran unos gritos delirantes que provenían de la calle. Desconcertado, me asomé a la ventana para observar lo que sucedía. Era ella discutiendo con el conductor del auto.

El hombre intentaba callarla tapándole la boca, pero no paraba de gritar. “¡Puto!”, exclamaba ella. El hombre, furioso, perdió el control y la golpeó. Ella se bajó del auto un tanto mareada. “¡Todos son unos putos y los mataré a cada uno!”, replicó encolerizada. El hombre bajó del auto, se acercó a ella y le lanzó un puñetazo en la cara. “La única que morirá eres tú. ¡Puta!”, vociferó el hombre.

Me escondí tras la cortina, pero continué observando la golpiza. Ella clamaba ayuda, pero nadie iba a rescatarla. Su rostro se encontraba deformado por los golpes. Había sangre desparramada en el pavimento y aún así él continuaba pateándola en el piso.

No podía continuar observando aquella escena. Cerré mis ojos. Lágrimas rodaron por mis mejillas. Esto no podía ser real, tenía que ser mi imaginación. Una pesadilla. “Mi mamá tenía razón. Esto ocurre cuando me desvelo viendo películas de terror”, pensé. Silencio. Los gritos habían desaparecido. Abrí los ojos esperando que todo hubiese sido un sueño. Sin embargo, todo era demasiado real.

La golpiza había terminado, pero ella ya no se movía, ya no luchaba. No la ayudaron, no la rescataron como en los cuentos de hadas. El príncipe azul no hizo su aparición. El hada madrina no la revivió. La bruja ganó.

Tirada en la calle con su cabello empapado en sangre, indefensa recibió el último golpe. Una patada en la cabeza. El hombre la arrastró por el asfalto y la metió en el maletero de su auto. Aceleró, pero esta vez vi la patente. XA – 1376. Un pensamiento inundó mi mente. “Mierda. Es mi papá”

Pálido y con la vista difusa me senté en mi cama. Observé el reloj que se encontraba sobre mi mesa de noche. Eran las 2:30 AM. Miré al techo y cerré los ojos. “Por favor que sea un sueño”, rogué.

sábado, septiembre 09, 2006

Una primera/segunda buena recompesa.-




Eran las siete de la mañana. Sonó el despertador. Álvaro Castillo no había dormido en toda la noche esperando con ansias la llegada de este día. Como todas las mañanas, su mamá le preparó el desayuno e intentó entablar una conversación. Él, desinteresado, comió rápidamente y tomó su bolso. De pronto, retrocedió y le besó la frente. “Adiós mamá”, replicó.

Mientras avanzaba por el pasillo de su casa, observó de reojo la figura de su padre postrado en la cama. Álvaro apretó sus puños, bajó la cabeza y se marchó al colegio.
Al llegar allí, se aisló más de lo usual. Sus dos únicos amigos no comprendieron la situación. Álvaro siempre se sentaba junto a ellos. Algo extraño estaba ocurriendo.

Felipe, el payaso del curso, bromeando tomó su bolso. “¿Qué cargas?, ¿piedras?”, vociferó con sarcasmo. Castillo, nervioso, no soportó la broma y se abalanzó sobre él. Al momento de recuperar el bolso, su compañero volvió a burlarse de él. “Castillo parece una mujer alterada a la que le robaron su cartera”.

Álvaro no lo pensó dos veces. Sacó de su bolso una Magnum .24 y disparó en la sien de Felipe. Gritos ensordecedores se desataron en el aula. El plan de Álvaro había comenzado. Por primera vez en su vida Castillo se encontraba seguro. Se acercó sigilosamente a la puerta de la sala y apoyó el revólver sobre sus labios. “¡Callados!”, proclamó. En el instante en que entreabrió la puerta para observar el pasillo del colegio, uno de sus amigos se arrojó sobre él. Forcejearon por el arma por unos instantes. Finalmente se escuchó un segundo balazo. “¡Perdón!”, exclamó Álvaro. Los gritos nuevamente comenzaron, dando alerta a las aulas anexas.

La situación se salió de control. Ése no era el plan que había elaborado. Álvaro necesitaba escapar de allí y rápido. Comenzó a correr por los pasillos entre una avalancha de estudiantes asustados. Frente a la salida, un inspector intentó detenerlo. ¡Bang! Otro tiro certero.

Por medio de un teléfono celular, una de las compañeras de Castillo dio aviso a la policía. Solo unos instantes demoró que la noticia llegara a los canales nacionales. Así fue como la mamá de Álvaro, que se encontraba trabajando en el café cercano a la plaza del pueblo, se enteró de los sucesos. “Álvaro Castillo, de 19 años. Se encuentra armado y fugitivo, luego de iniciar un tiroteo en el colegio Orange que terminó con tres muertos”, dictaba el boletín del noticiario acompañado de imágenes del colegio.



- Inconcluso -




María José Borjas.
Este es mi primer 6 en expresión escrita en la carrera de periodismo :) Por eso es una primera (de periodismo) segunda (por literatura) buena recompensa.-

miércoles, julio 19, 2006

Otra yo.-


Hace un par de días retorné a mi ciudad natal y debo admitir que me encuentro más que feliz de ver, y oler, el mar nuevamente. Por supuesto también de comer pan "real" con queso porque en Santiago, para que estamos con cosas, el pan es muy malo.

Luego de atestarme de mis dos nececidades básicas; dormir y comer, comenzé a "filosofar" acerca de todo lo ocurrido este primer semestre, ya que no es para menos lo vivido durante estos meses en Santiago.

En un acierto de la vida, descubrí que no me gustó literatura y fácilmente me percaté, aunque no tan fácil porque le hice el "quite" durante años, que mi carrera es el periodismo.

Fue devastante aceptar que aquella quimera de estudiar letras y ser escritora se iba al tacho de la basura, de hecho la primera, pero finalmente lo acepté. Siempre es mejor ser feliz en lo que uno hace o al menos yo he asumido que esa es la idea.
Luego de aquél gran paso debí anunciarlo al mundo y a mis padres, quienes para mi suerte lo tomaron muy bien.

Lo primero estaba concretado y debía ahora solicitar que me aceptaran en la escuela de periodismo. Luego de terminar mis exámenes en literatura, comenzé a hacer los trámites para mi cambio de carrera, los cuales finalizaron este lunes cuando me vine. Es decir, que sí, ¡me aceptaron! Este próximo semestre comienzo como periodista y me despido de estudiar literatura, pero siempre en la misma universidad en Santiago.

A pesar de lo anterior, no todo fue color rosa. La vida del estudiante afuerino, a veces, es bastante sufrida pero se puede vivir y seguir adelante. También puedo agregar a ello, que unos dias antes de mi venida mi gato murió y aunque para muchos esto quizás no podría ser importante para mí si lo era. Si bien, me gusta vivir en Santiago ello no quita que desee tanto estar acá como allá. Yo sé que debo enfrentar que me perderé de mucho; no estaré en los cumpleaños, ni en los santos, tampoco cuando alguien necesite con urgencia un abrazo. Solo seré la persona que está psicologiamente "allí", "contigo".

Cuesta esto de tener dos vidas, desantender una para atender la otra y viceversa, podría terminar siendo cansador pero es una desición necesaria y acertada, al menos para mí. ¿Arrepentida? A veces sí y otras no, pero al final siempre respondo que no.

miércoles, mayo 24, 2006

La buena recompensa.-

Y es que a veces, se me olvida...

Se me olvida porque estoy acá, porque con tanto afán y fascinación deseaba encontrarme exactamente como estoy. O quizás no "exactamente", posiblemente mucho mejor, pero finalmente encontrarme estudiando lo que estudio y en el lugar donde me encuentro.

A pesar, de todos los textos antiguos que debo leer y el soberano aburrimiento que estos conllevan, soy feliz.

Aunque me he sacado rojos innombrables y haya pensado “yo no sirvo para esto”. Mi super 6.6 en taller me reafirmó mi sueño e incluso me hizo auto estimarme cuando, mentalmente, me dije en un tono de sobre valoración: “Así que, si soy buena…”

Sea lo que sea, nuevamente estoy sintiendo aquél afán que estaba perdiendo en el camino…

Quizás lo único que necesitaba, era una buena recompensa.-

sábado, mayo 20, 2006

Jorge Luis Borges y María José Borjas.-

Nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Fue bilingüe desde su infancia ya que su abuela materna le hablaba en Inglés. "Georgie", como le decían en casa, tenía apenas seis años cuando dijo a su padre que quería ser escritor. En 1910 aparece su primera publicación en el diario El País, de Buenos Aires, donde tradujo El príncipe feliz, de Oscar Wilde.

En 1914, el padre de Borges se jubiló debido a su ceguera casi total, por lo que la familia pasó una temporada en Europa. Sorprendidos por la guerra, se instalaron en Ginebra donde el joven Borges escribió algunos poemas en francés y cursó la preparatoria (1914-1918). Vivió en España de 1919 a 1921 y dos años después la familia regresó a Buenos Aires.

En 1927 se sometió a una operación de los ojos, con los años escribiría su "Poema de dones", donde alude a su ceguera (verdadero estigma familiar). Más tarde abordó temas de corte fantástico, género en el que se enmarcan sus ficciones más reconocidas en todo el mundo. En 1961 compartió con el escritor Samuel Beckett el Premio Formentor, otorgado por el Congreso Internacional de Editores. En 1967, a los 68 años, se casó con Elsa Astete Millán, la unión duró hasta octubre de 1970; durante ésta década fue nominado al Premio Nobel de Literatura. Años más tarde, se casó con María Kodama, de 49 años. En 1980 se le otorgó el Premio Cervantes. Murió en Ginebra el 14 de junio de 1986.


Nació en Antofagasta el 13 de junio de 1986. Aprendió inglés en su infancia, tornándose bilingüe a temprana edad, gracias a su facilidad en aprender idiomas. "Jóse", como le decían en su casa, tenía apenas cuatro años cuando dijo a su madre que quería ser escritora. Desde el año 1990 hasta 1991, escribió una compilación de cuentos infantiles cercana a 220 ejemplares únicos (apróximadamente.)

En 1992 se presenta a un concurso literario infantil, obteniendo un tercer lugar. Esto la desalentó, por ende prefirío alejarse del área literaria por un tiempo. Sin embargo, mantuvo su gusto por leer, el cual aprendió a cultivar con los años.

En el año 1998, de manera auto-didacta comienza a aprender portugés y alemán. Hablando excelentemente el primer idioma antes mencionado, pero por falta de práctica se reduce con los años a un limitado vocabulario.

Tras la muerte de una amiga en 1999, retoma la escritura, siendo alabada por sus pares. Guíada por una profesora de Lenguaje, se comienza a potenciar nuevamente "la mente creativa".

A pesar de su rechazo a los concursos igualmente a participado en algunos (3), escondiendo incluso su verdadera identidad. Obteniendo un primer lugar y dos menciones honrosas.

Vale destacar sus incursiones como dramaturga y guionista, al igual que en el cine y la fotografía.

Este último año, 2005, aportó con un breve relato en "Paquidermos", revista de periodismo de la Universidad Católica del Norte.

El 2006 se observa prometedor, como futura estudiante de literatura en la ciudad de Santiago. Junto a una hoja en blanco y una mente con ansías de escribir...

Palabras pasadas.

Y si he de combatir con mi pluma esta vez,
por aquél símbolo de letras, de saber.

Ése hombre de rasgos duros, de lucha por su convicción. Don Pablo Neruda ha de ser éste señor.

Huyó por lugares vírgenes a su conocimiento. Las manos de desconocidos lo acogieron, sin negación.

Todo esto ha de ocurrir por la mala intención,
de Gabriel Gonzáles Videla, su exiliador.

Pero aún bajo aquél tiempo de nubes negras a su alrededor. Dejó el mayor orgullo, su legado de versos.

Como no he de utilizar mi tiempo para alabar...
...a uno de mi ídolos, Pablo Neruda.





*Texto antiguo, sacado de la misma libreta anteriormente nombrada.

Centro de pago.

Llovizna, cielo gris. Pavimento húmedo. Fila. Un viejo enfrente y un universitario atrás. Hora y media. Avanza. 11.30. Avanza. Pito de las doce. Universitario, romance en silencio. Avanza, avanza. Él, bajo, un poco más alto que yo. Un poco robusto. Avanza. Me observan y observo. Avanza. Un joven de mi edad me sonríe, mirándome como ilusionado. Avanza, avanza. Una vieja cuenta anécdotas, casi muere aplastada por un poste en la PANAMERICANA, choque de un auto. Hizo parar una micro para que se subieran todos los estudiantes. Otras señoras que la acompañan afirman. Avanza. Padre joven con una pequeña, preocupado porque la pierde de vista. Avanza, avanza. Mujer mayor se fija en los zapatos. Avanza, avanza, avanza. Dos cajeras atendiendo. Oficina amarilla. Timbre. Gracias.

jueves, mayo 18, 2006

Esas cosas de la vida...




¡OJO!



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...que están hablando de mí.